¿La tercera es la vencida?

Un conocido líder populista lidera las encuestas en México
Opinion15.02.2018Fernando Valdés
AMLO en mítin
Andrés Manuel López Obrador en un mitin en el Ángel de la Independencia, por la toma de protesta de Enrique Peña NietoProtoplasmaKid / Wikimedia Commons / CC-BY-SA 4.0

La tercera es la vencida, declaró Andrés Manuel López Obrador al anunciar que se registraría el 12 de diciembre del 2017 para competir por tercera ocasión en las elecciones presidenciales.

Esta vez las cosas pintan mucho mejor para su candidatura que en sus otros intentos en 2006 y 2012. El continuo deterioro de la seguridad y la alza en la percepción de la corrupción han creado un rechazo a la clase política tradicional. López Obrador ha sabido leer y aprovechar este sentimiento con gran habilidad política al focalizar su campaña en la lucha contra la corrupción y presentarse como un outsider del sistema. Su carácter parece  haber cambiado también, se muestra como un candidato más moderado y con menos propensión a irritarse frente a las críticas. Hoy está al frente en las principales encuestas de preferencias electorales[1].


[1] En un modelo de poll of polls, Andrés Manuel López Obrador aventaja en 8% al candidato del partido de centro-derecha, Ricardo Anaya (Accesado el 6 de Febrero de 2018): http://oraculus.mx/poll-of-polls/

Gráfica
Encuesta de preferencia electoral de Buendía y Laredo y publicada por El Universal.

Los 13 años de activismo político de López Obrador parecen haber rendido frutos. Durante este tiempo ha viajado por todo el país convirtiéndose, posiblemente, en el político que más ciudades y pueblos ha visitado en la historia de México. Según la encuesta de Buendía y Laredo, una consultora de opinión pública, la imagen y el nombre de López Obrador es la más reconocida entre los candidatos a la presidencia: por arriba del 97% de reconocimiento por nombre y 84% de reconocimiento visual[2].  Esto podría en parte explicar porque hoy lidera las encuestas.

López Obrador también se ha beneficiado de estado debilitado del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Los escándalos de corrupción y las llamadas reformas estructurales han creado un voto anti-PRI y una migración de grupos corporativos hacia el actual puntero. López Obrador ha prometido revertir algunas de estas reformas lo que le ha permitido construir alianzas fácticas con infames personajes sindicales como Napoleón Gómez Urrutia y Elba Esther Gordillo[3].

López Obrador parece tener una gran ventaja sobre sus rivales, pero el hecho de ser un político conocido no necesariamente lo convierte en uno popular. En la misma encuesta de Buendía y Laredo, un cuarto de los encuestados dijeron tener una opinión negativa de López Obrador, la más alta entre los posibles candidatos a la presidencia.

Dos elecciones han desgastado su imagen. Su costumbre de incluir a críticos, periodistas, columnistas y políticos en la por él denominada mafia del poder, grupo que según sus afirmaciones,  conspira en su contra, se ha convertido para muchos en una defensa desgastada que refleja intolerancia y falta de argumentos. Muchos mexicanos ven en él un líder autoritario que es capaz de descalificar a medios e instituciones democráticas cuando éstas estorban sus ambiciones políticas. En 2006, después de perder en una cerrada contienda contra Felipe Calderón, organizó bloqueos y campamentos que duraron meses en las avenidas y plazas principales de la capital del país, auto-proclamándose Presidente Legítimo de la Nación. En 2012, cuando perdió contra el actual presidente Enrique Peña Nieto, volvió a reclamar fraude a pesar de haber perdido por más de 6 puntos porcentuales.

En sus dos campañas anteriores sus rivales han aprovechado su irritabilidad e incendiarias declaraciones. Esta elección no será la excepción. En diciembre de 2017 escandalizó a algunos al proponer una amnistía a los cárteles de droga a cambio de paz. Para muchos  fue sólo una propuesta desafortunada, pero en un país donde en ocasiones la línea entre lo criminal y lo político no se distingue, algunos de sus rivales políticos la calificaron como un guiño a los grupos criminales a cambio de apoyo.

López Obrador parece tener una cara para cada simpatizante. La fecha en la que se registró ante su partido fue el 12 de diciembre, el Día de la Virgen de Guadalupe (o Día de la Virgen Morena). De hecho, su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional, lleva el acrónimo MORENA que hace referencia a dicha figura religiosa, la más importante para los católicos mexicanos (que representan el 82.9% de la población)[4]. Al mismo tiempo que su candidatura y su partido llevan fuertes connotaciones religiosas, él se ha declarado admirador de Benito Juárez, el presidente liberal famoso por impulsar una agresiva campaña de secularización a finales del siglo XIX.

Su sincretismo político no está libre de riesgos. Un día después de presentar su precandidatura, sorprendió a sus simpatizantes, al firmar una alianza electoral con el Partido del Trabajo, un partido autodenominado socialista, y con el Partido Encuentro Social, un partido conservador abiertamente en contra del matrimonio igualitario y el aborto; molestando a sus seguidores más progresistas.

López Obrador se esfuerza en mostrar que ha cambiado y esto está funcionando, pero su camaleónica campaña le ha creado una nueva debilidad: está impedido de tomar posiciones claras en temas relacionados con las libertades económicas y sociales; es por ello que sus mensajes son en gran parte declaraciones morales. Conservadores, socialistas, sindicalistas, progresistas e indecisos conviven en una casa de naipes que un posicionamiento o una alianza política pueden derrumbar.  Si a esto se suma su carácter intolerante e irritable, mismo que ha mostrado  en las anteriores elecciones, es probable que la tercera no sea la vencida.

Fernando Váldes es Asistente de Proyecto México en la Fundación Friedrich Naumann para la Libertad


[2]Según el censo poblacional del Instituto Mexicano de Geografía y Estadística (INEGI), en 2010 el 89.3% de la población Mexicana se identificaba como católico (Accesado el 7 de febrero de 2018): http://www.beta.inegi.org.mx/temas/religion/

[3] En reconocimiento de nombre y reconocimiento visual, López Obrador aventaja significativamente a sus otros rivales políticos

[4] Napoleón Gómez Urrutia es el Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana En 2006, Gómez Urrutia fue acusado por operaciones con recursos de procedencia ilícita, al hacer mal uso de 55 millones de dólares de los trabajadores mineros. Elba Esther Gordillo es una política y ex-líder sindical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, un sindicato con más de un millón de afiliados. Elba Esther Gordillo fue aprehendida y encarcelada con algunos de sus más cercanos colaboradores por el desvío de 140 millones de dólares de las cuentas del sindicato de maestros.