Qué se perdería con la ausencia del TLCAN

Las relaciones comerciales norteamericanas ante una encrucijada
Analysis10.02.2017Iris Froeba, Fernando Valdés y Lena Bareiss
Tren de carga mexicano
Tren de carga mexicanoBY-SA 3.0/ wikimedia.org House

El tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigor en 1994 con el objetivo de conectar a México con sus vecinos altamente desarrollados y reactivar así el espacio económico norteamericano. El tratado de libre comercio cambió de manera fundamental las relaciones comerciales entre los países norteamericanos.

Read MoreMás allá de esto, la firma del tratado anunció una nueva era para los tratados comerciales regionales y bilaterales. Sin embargo, con la elección de Donald Trump como el presidente no. 45 de los EE.UU., el TLCAN enfrenta a una fase de gran incertidumbre. En reiteradas ocasiones el nuevo presidente describió al tratado como “El peor deal de todos los tiempos”, a pesar de que ha aportado, sobre todo, beneficios empresariales y crecimiento económico a los EE.UU., México y Canadá.

Los vecinos norteamericanos se benefician del libre comercio

Para liberalizar el comercio entre las partes firmantes, se eliminaron un gran número de aranceles, principalmente en los sectores agrícola, textil y automotriz. Los economistas coinciden ampliamente en que el espacio comercial norteamericano, en su conjunto, se beneficia considerablemente del tratado de libre comercio. El intercambio comercial regional entre Canadá, los EE.UU. y México ascendió a 290 mil millones de dólares estadounidenses durante 1993 y en 2016 se elevó a 1.1 billones de dólares estadounidenses.

Para México, los EE.UU. son un socio comercial irrenunciable, son el país al que México dirige la mayor parte de sus exportaciones. El 73% de las exportaciones mexicanas tienen como destino los EE.UU. En segundo lugar se ubica Canadá con el 6.1%. Asimismo, México recibe más de la mitad de sus importaciones de los EE.UU. La economía mexicana es altamente dependiente de la producción de suministros. Más del 70% de los bienes exportados son empleados en los ramos automotriz, eléctrico, de ingeniería médica y aeronáutico estadounidense. De este modo, los EE.UU. importaron de México durante 2015 bienes intermedios con un valor de 111 mil millones de dólares estadounidenses. El comercio entre ambos países está más vivo que nunca, uno de cada tres puestos de trabajo en México está de alguna manera vinculado con el tratado de libre comercio.

También para los EE.UU. México es uno de sus principales socios comerciales. México es, después de Canadá, el segundo país de destino de sus exportaciones. Para los estados al sur de los EE.UU. como California, Texas o Arizona, México es incluso el mercado de consumo más grande. Entre 1994 y 2016 casi se sextuplico el valor de las exportaciones estadounidenses a México. Las inversiones directas de los EE.UU. en México se elevaron de 15 mil millones de dólares en 1993 a 100 mil millones de dólares en 2016. De acuerdo con datos de la Cámara de Comercio Estadounidense, cerca de 14 millones de empleos en los EE.UU dependen del comercio con Canadá y México.

Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau
Enrique Peña Nieto, Presidente de México y Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá se muestran preparados para las negociacionesCC BY 2.0 flickr.com/ presidenciamx

Las cadenas de producción de la región TLCAN están fuertemente vinculadas entre sí, lo que asegura la capacidad competitiva de las empresas a nivel internacional. Dada la compleja integración de las cadenas de producción, se podría hablar incluso de productos “Hechos en la región TLCAN”. Tanto los estados de Texas y California en suelo estadounidense, como Guanajuato y Querétaro del lado mexicano, así como Columbia Británica en Canadá, se ven beneficiados de las redes logísticas bien consolidadas y de los nichos industriales y de innovación desarrollados en años recientes para la producción conjunta. Los consumidores a su vez, se ven beneficiados de los precios bajos así como de la alta calidad de los productos. El bloqueo del libre comercio en la región ocasionaría daños económicos importantes en los países norteamericanos.

El fin del TLCAN significaría caos y pérdidas

El presidente republicano Donald Trump es enemigo declarado del TLCAN, Trump responsabiliza al acuerdo del traslado de puestos de trabajo y de plantas de producción de los EE.UU. a México y quiere aislar a la economía estadounidense para generar más empleos en los EE.UU. Con su retórica “America First” y su ofensiva contra el libre comercio aglutinó las voces de aquellos electores que temen la pérdida de su empleo y que se sienten víctimas de la globalización. El presidente ha anunciado su intención de renegociar el tratado. En caso de que México y Canadá no estén de acuerdo con sus condiciones, no dudará en retirarse del tratado.

Desde la perspectiva jurídica y administrativa, la salida de los EE.UU. implicaría un costo relativamente mínimo. El presidente ni siquiera requeriría la aprobación del Congreso y podría retirarse del acuerdo en un plazo de seis meses. Hasta el momento sólo se puede especular respecto de cómo repercutiría la salida de los EE.UU, sin embargo se prevén daños graves a la economía de la región. Los economistas advierten que la salida de los EE.UU. supondría un crecimiento exponencial de los costes para productores y consumidores. Actualmente México produce entre otros, componentes para el sector automotriz del mercado estadounidense. Para evitar el pago de costes aduaneros mayores y de penalizaciones, los productores de automóviles estadounidenses tendrían que trasladar parte de su cadena de valor, así como los servicios externalizados de regreso a los EE.UU. Tan sólo en términos logísticos la salida sería muy complicada y no estaría precisamente dentro de los objetivos de muchas empresas estadounidenses y de sus clientes. El Prof. Robert Lawrence de la Universidad de Harvard afirma “hemos construido una amplia red de cadenas de valor en la cual intervendríamos. […] esto sería un suicidio para ambas partes”.

Una salida también limitaría la competitividad de los Estados Unidos de América y de sus vecinos. Jaime Serra Puche, quien representó a México durante las negociaciones del TLCAN advierte que un término del tratado provocaría daños sustanciales a la economía estadounidense y a la competitividad de la región entera. Con la estrategia proteccionista de Trump su país se afectaría a sí mismo. “El Sr. Trump tiene que entender que el establecimiento de medidas proteccionistas generará barreras comerciales y daños autoinfligidos ya que los tres socios perderían capacidad competitiva frente a los chinos, europeos y otras regiones”, manifestó puche al diario británico The Guardian.

La política proteccionista de Trump se enfrentará en consecuencia a muchos obstáculos. Un abandono del tratado generaría gran incertidumbre tanto para los socios como para la economía global, misma que podría derivar en caos. Algunos expertos y observadores del ámbito comercial temen el inicio de una verdadera guerra comercial que adopte la forma de medidas revanchistas por parte de los países afectados a raíz de la política de aislamiento de Trump.

Renegociación en lugar de retirada 

Sin embargo, previo a que el Presidente Trump dé completamente la espalda a TLCAN, ha anunciado su intención de renegociar el tratado a fin de obtener mayores beneficios para los EE.UU. No obstante, para los expertos en comercio no está del todo claro qué es lo que realmente quiere el presidente Trump.

Tan pronto no existan planes concretos sólo se puede especular respecto de cómo podrían llevarse a cabo las negociaciones y cuáles serían los resultados de las mismas. Es muy probable que el proceso se torne arduo y complicado. Es por ello que Jaime Serra Puche percibe la renegociación de manera tan crítica como la salida: “Si renegociamos, cada país exigirá algo, no sólo EE.UU. […] EL Sr. Trump debería de entender este principio si es que planea abrir la caja de pandora”.

A pesar de la incertidumbre, el -Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau, se muestra dispuesto a renegociar el TLCAN. También el gobierno mexicano retomaría las negociaciones bajo ciertas condiciones. No obstante, el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, enfatizó que México no estaría preparado para una renegociación en caso de que el Presidente Trump se mantenga firme en sus planes de construir un muro. También el Secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray, mostró con determinación: México no renegociará el TLCAN “si EE.UU. no respeta la soberanía y dignidad de México”. Para México es definitivo, los temas del comercio bilateral, de la migración y de la seguridad deben de ser discutidos en conjunto y no de manera independiente. Dado que el presidente Trump continúa con sus planes de construir un muro fronterizo, las relaciones diplomáticas entre los EE.UU. y México atraviesan actualmente por un mal momento.

El futuro de las relaciones México – EE.UU.

Los años recientes y la evaluación de diferentes datos y estadísticas muestran claramente que México y los EE.UU. son fuertemente dependientes el uno del otro. El actuar como socios y no como competidores ha contribuido al bienestar económico y a la competitividad de ambos países. No debe olvidarse que una salida del TLCAN no sólo traería consecuencias económicas, sino también políticas. A partir de la toma de posesión del presidente Trump las relaciones diplomáticas entre México y los EE.UU. se han enfriado rasantemente. Mientras que Donald Trump se deleita en la nostalgia del proteccionismo estadounidense, el gobierno mexicano se prepara para el futuro y discute respecto de la formación de nuevas alianzas económicas y políticas. El futuro del TLCAN y de las relaciones México – EE.UU. es más que incierto en este momento.

Iris Froeba, Fernando Valdés y Lena Bareiss, Fundación Friedrich Naumann para la Libertad.